Si algo le da exclusividad a este método son los diferentes aceites, sedimentos y extractos aromáticos que fluyen de la taza.
A diferencia de las máquinas expreso, esta prensa permite llevar a la bebida final algunos extractos sólidos importantes del grano de café que le dan un sabor más fuerte e intensificado.
Lo primero que se debe hacer, como en otros métodos clásicos, es la pre-infusión o hidrólisis, para permitir, además de calentar la prensa, que los granos se expandan y comiencen a liberar los primeros sabores.
Antes de usar el émbolo, el agua y el café deben pasar un tiempo prudente mientras se hace la extracción.
El tiempo de extracción en este método se prolonga un poco más en comparación con el Chemex o el v60, dado el grosor del grano, porque el agua necesitará más tiempo para extraer de allí lo necesario.
El émbolo se presiona lentamente para no permitir que las partículas más grandes pasen a la bebida final.
Una variable única de este método de extracción con la que se puede trabajar es la turbulencia; el acto de mezclar el café, por lo que se mueven más partículas, obligándolas a que desprendan más contenidos. Por lo tanto, se pueden hacer varios vertidos durante el proceso, o hacerlo con toda el agua de una vez; simplemente, si la elección es la segunda se deben adicionar unos segundos más de tiempo de extracción.
Luego de esperar un tiempo prudente, se comienza a presionar de manera lenta el émbolo hacia abajo para separar así el agua de los granos, teniendo en cuenta que, finalmente, algunos pequeños residuos terminarán en la bebida, y es ese detalle lo que le brindará amargura, intensidad, dulzura o hasta sabor chocolate al café final.













