Con un precio récord e histórico en Colombia, se cerró la Subasta por la Paz, desarrollada el pasado sábado 23 de noviembre en Argelia (Cauca).
En $126 dólares la libra ($ 816.127 COP el kilo), fue vendido el café de Jefferson Andrés Bolaños Zúñiga, un productor de Bolívar (Cauca), quien además se llevó el primer lugar del concurso La Mejor Taza del Cauca, organizado por La Asociación Colombiana para la Excelencia del Café (ASECC), La Gobernación del Cauca y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
Martha Montenegro, representante de la empresa colombiana Forest Coffee, fue quien se quedó con este gran lote, después de una emocionante puja con compradores de otros países.
Alcanzar esta alta cifra es una gran noticia para el sector cafetero en Colombia y sobre todo para el departamento del Cauca, que por años ha venido afrontando consecuencias sociales, políticas y económicas.
A continuación conoceremos un poco, sobre cómo fue posible este gran logro.
¿De qué se trató el concurso La Mejor Taza del Cauca y la Subasta por la paz?
El Concurso La Mejor Taza del Cauca se encargó de reunir 155 lotes de café, producidos por caficultores provenientes de 17 diferentes municipios caucanos, los cuales están ubicados en las zonas más afectadas por la violencia. Muchos de esos territorios se encuentran en unas transiciones sociales interesantes, teniendo al café como uno de sus principales agentes de cambio.
Los organizadores quisieron exaltar la labor de esas familias productoras, premiarlas y darles la oportunidad a los primeros 15 lugares de participar en una gran subasta internacional, con la premisa de comprar el café al mayor precio posible.
El municipio elegido para este evento fue Argelia, una población del occidente del Cauca, netamente agrícola, que por años ha sufrido las consecuencias generadas por los cultivos ilícitos y el asecho de grupos al margen de la ley. En este territorio hay más de 1.300 familias cafeteras que, pese a las adversidades, hoy son ejemplo de resiliencia para locales y visitantes.
Según Julián Ruiz, Director de ASECC, el llevar la subasta a este hermoso territorio fue todo un reto.
“No nos arrepentimos de haber traído la subasta a Argelia, quienes llegaron de otros países, están sorprendidos por el recibimiento y la calidez del pueblo. Eso conecta mucho con la realidad cafetera, que es lo que queremos mostrar. Creemos que ese esfuerzo que hicimos va a contribuir para que ellos lleven un mensaje bien claro a sus lugares de destino y es que, los que tomen de esas tazas, aportarán un granito de arena en la meta de construir la paz en Colombia”, revela Julián.
El balance final fue muy positivo, ya que lograron vender $123.000 dólares en la subasta y $118.000 dólares en la rueda de negocios que tuvo lugar el domingo 24 de noviembre, con otros lotes de cafés que no lograron entrar al Top 15, pero que también contaban con interesantes atributos.
Conozcamos al ganador
Conversamos con Jefferson y conocimos parte de su historia. Él es un joven de 33 años, quien desde temprana edad tuvo influencia cafetera y desde los 26 años ha venido trabajando de lleno en la caficultura, tomando el legado que le dejó su abuelo.
Este productor cuenta con un gran equipo, conformado principalmente por su familia, quienes le ayudan en todas las labores que diariamente se necesitan en la finca.
El lote que logró vender Jefferson era de 78,59 kilogramos, su carga se valorizó en aproximadamente $80.000.000 COP. El café es de variedad Geisha, cultivado en la finca “La Yunga”, perteneciente a la vereda Chalguayaco, del municipio de Bolívar. Los granos tuvieron todos los cuidados requeridos para lograr obtener 88,56 puntos en taza.
“En la caficultura lo que me apasiona es poder estar en constante perfeccionamiento. Había estado cultivando cafés más tradicionales, pero ya con estas nuevas variedades, lo que más me ha gustado es poder estar a la vanguardia y estar investigando”, revela Jefferson.
¿Qué se siente tener el mejor café del Cauca y con el precio más alto en subastas en vivo?
En Colombia, que durante varios años se han venido realizando concursos de café, este nuevo récord implantado en la Subasta por la paz, no solo ha generado una inmensa felicidad al ganador, sino que también lo impulsa a seguir trabajando por la calidad.
“Cuando anunciaron que yo tenía el café más costoso, no lo podía creer, ya que fue una gran alegría para mí, el saber que había quince personas más, compitiendo por tener el mejor café del Cauca. Cuando me llamaron estuve muy emocionado, porque por primera vez teníamos un logro. Estoy orgulloso de representar a Bolívar, mi tierra”.
“Para las nuevas generaciones les aconsejo empezar a cultivar café, ya que estamos en el mejor país para hacerlo. Es momento de apostarle al café y cambiar el chip. No vivir de cultivos ilícitos, más bien enfocarnos en cafés especiales, porque existen personas que pagan lo que merecemos”, nos cuenta Jefferson.
La labor de ASECC en las subastas y concursos cafeteros
Además de la desarrollada en el Cauca, ASECC estuvo realizando concursos y subastas en vivo, en los departamentos de Nariño, Huila y Tolima, bajo el apoyo de diferentes entidades privadas y gubernamentales.
Con estas cuatro subastas, demostraron que el valor de los cafés colombianos puede seguir creciendo y es posible atraer nuevos mercados para las familias productoras. En total, alcanzaron a vender cerca de $540.OOO dólares, son cifras que respaldan la labor de esta organización.
“Con las subastas, pudimos encontrar las gemas perdidas, me refiero a esos caficultores que nadie los conocía y ahora son famosos en sus regiones y en el mercado; hemos dado a conocer sus cafés”, concluye Julián.
¿Qué enseñanzas nos deja la Subasta por la paz?
Sin dudas, este tipo de gestiones aportan al desarrollo del gremio cafetero colombiano, demostrando que cuando se unen entidades estatales y privadas en pro del bienestar de las familias productoras, los resultados pueden ser muy positivos.
La “Subasta por La Paz”, sienta un precedente en Colombia, dando un mensaje contundente, y es que el café se puede convertir en la alternativa para que el campo obtenga verdadera paz, un anhelo del pueblo colombiano.











